Pasear por Robledillo de Gata es una experiencia que te traslada a tiempos pasados, donde es posible disfrutar de una Arquitectura realizada a escala humana, adaptada al entorno y a las necesidades de sus moradores, fruto de su oficio y esfuerzo.
Por su orografía en ladera tanto calles como viviendas se encuentran escalonadas, lo que se aprovecha para tener distintos accesos. La presencia de edificaciones sobre las calles, denominados “balcones”, son muy típicas en la Sierra de Gata y encuentran aquí al mejor representante en el largo paseo cubierto que discurre junto al río.
Las viviendas, de tres alturas y con cubiertas a dos aguas, son el resultado de un uso eminentemente agrícola, de ahí la existencia en la planta baja de dos entradas: la que da acceso a las plantas superiores y otra de dimensiones mayores por la que se accede a la planta baja, destinada a cuadra de los animales de labor, almacén de aperos y bodega.
En la primera planta se abre un pequeño balcón que ilumina la cocina, en torno a la que se distribuyen habitaciones y alcobas. En la fachada dos piezas de pizarra sirven de fresqueras en la noche y para secar diversos productos durante el día. La planta alta, que puede tener acceso desde otra calle, queda configurada con una balconada corrida protegida por un gran alero, espacio que se destinaba a secadero, despensa e incluso alojamiento de ganado caprino, y que en algunos casos contener la cocina.
Los materiales son los que el entorno facilita. Las plantas baja y primera están realizadas con anchos muros de mampostería de pizarra tomada con “barro”, de tamaños menudos en los lienzos y con grandes lajas en las esquinas y jambas de huecos y pilares y con madera en dinteles y durmientes.
Para la planta alta y los “balcones” se reserva el uso de adobe con o sin entramado de madera. Dicho entramado posee distintas conformaciones: visto, recubierto con “barro”, cerrado con cañizo y barro o incluso con simples tablas. Las ménsulas de los balcones están construídas en madera o con grandes lajas de pizarra y para pequeños vuelos se utilizan canecillos.
La madera también sirve como recurso para cerrar los espacios, su cantidad y calidad depende del elemento a cubrir, presentando mayor densidad en los techos del “túnel” y más liviana en las cubiertas donde las tablas se colocan discontinuas, denominado “tejivano” y sobre el que se colocan tejas “árabes”.
No todo es sencillez, Robledillo cuenta con gran cantidad de elementos decorativos en su Arquitectura que aportan color y personalidad propia al municipio: desde los encalados de ventanas y puertas al uso de esgrafiados, sencillos algunos imitando sillería y complejos otros con elementos geométricos figurativos.
Destaca especialmente el que posee el antiguo hospital Franciscano, fechado en 1580, donde se observa el escudo franciscano rodeado de imaginería y motivos decorativos con influencia de las Américas.
La carpintería es otro de los elementos a los que prestar especial atención en este municipio: soberbios ejemplos como las ménsulas, los canecillos de los vuelos, las puertas, ventanas y barandillas de madera que aún hoy persisten. En cerrajería también cuenta con bellas barandillas, rejas y herrajes.
Descubrir Robledillo es fijarse en los detalles, sumergirse en él, conocerlo e intentar entender a las gentes que vivieron y viven allí. Valorar el esfuerzo por conservar el patrimonio que recibieron.